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jueves, 10 de mayo de 2012

Emociónate

Emoción = movimiento (movere) más dirección (-e). ¿Qué papel tienen nuestras emociones?




Como bien indica su epistemología, la emoción nos mueve, nos impulsa a actuar. Se trata de una respuesta breve e intensa que se acompaña por cambios a nivel fisiológico.

Aunque pueda parecer que las emociones son genuinamente propias del ser humano, lo cierto es que son comunes al resto de animales.

A grandes rasgos podemos hablar de tres dimensiones de la emoción:

  • Comportamental.Comportamientos y conductas que se asocian a ella, nos permiten inferir el estado emocional.
  • Cognitiva. Pensamientos asociados
  • Neurofisiológica.Cómo se refleja en nuestro cuerpo: Taquicardia, rubor, sudoración...

Son estas tres dimensiones las que en su conjunto originan la predisposición a la acción.

El siguiente esquema de Rafael Bisquerra refleja a la perfección cómo se forma la emoción:




Siguiendo este planteamiento podemos observar cómo el pensamiento precede a la emoción, y no a la inversa como solemos pensar. Para los que pensábamos que era la emoción lo que producía los pensamientos, estamos de suerte ya que si logramos reestructurar de forma adecuada esa dimensión cognitiva, nuestras emociones serán otras.

Dentro del plano cognitivo se incluirían las ya mencionadas creencias pero también nuestras expectativas, deseos, metas... Desde este elemento cognitivo etiquetamos verbalmente el estado emocional, le damos un nombre (por lo que dependerá de nuestra riqueza léxica en gran medida).

De cara a la orientación es fundamental tener cierto dominio sobre las emociones y su funcionamiento. En muchas ocasiones no somos conscientes de cuáles son nuestras emociones, por qué actuamos de un modo determinado, o qué comportamientos nos llevan a sentienos así. Es labor del orientador trabajar en torno a las emociones con el objetivo de que la persona tome conciencia de sus emociones para avanzar así hasta la regulación emocional.

Es importante mencionar que en la mayoría de las ocasiones las emociones se generan de forma inconsciente, sin embargo, existen técnicas de relajación y otras actividades relacionadas como el deporte que pueden paliar esas manifestaciones neurofisiológicas involuntarias. Del mismo modo, hay técnicas de regulación cognitiva (generar pensamientos alternativos, tiempo fuera...) para analizar nuestros pensamientos previos a las emociones.

Las emociones producen acciones, y por tanto, tienen unas consecuencias, un resultado que a su vez retroalimenta las creencias y esquemas previos que nos sirvieron para actuar. Cuanto más conozcamos nuestra forma de emocionarnos, nuestro proceso emocional, mayor control y regulación tomaremos sobre nuestras acciones y sus consecuencias.






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